|
REFLEXIONES / Salud 2
(vea aquí
otros artículos )
Involucrando
a los hombres en Salud Reproductiva
Sarah
Khorram y Elisa Wells, PATH.
Los programas
de planificación familiar y salud reproductiva en todo el
mundo reconocen cada vez más que los hombres constituyen
un grupo importante para sus servicios. Ellos no sólo tienen
sus propias preocupaciones con respecto a la salud reproductiva,
sino que también sus condiciones de salud y conductas afectan
la salud reproductiva de las mujeres. Los Programas de Acción
tanto de la Conferencia Internacional sobre Población
y Desarrollo realizada en el Cairo en 1994, como de la Cuarta Conferencia
Mundial de la Mujer realizada en Beijing, reconocieron el
rol de los hombres en la salud reproductiva y enfatizaron la necesidad
de desarrollar más programas con información y servicios
destinados a ellos. Uno de los objetivos primordiales de estos programas
es promover una mayor igualdad entre hombres y mujeres en el área
de la salud reproductiva.
Los aspectos
de la salud reproductiva que interesan a los hombres incluyen la
planificación familiar, la prevención y tratamiento
de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), la sexualidad
y las disfunciones sexuales, la infertilidad y las condiciones urológicas,
entre otras. Las principales maneras a través de las cuales
los hombres se pueden involucrar directamente en la salud reproductiva
de las mujeres son:
- usando
métodos anticonceptivos que requieren de su participación
directa, tales como los condones, la planificación natural
de la familia, la vasectomía y el coito interrupto;
- respaldando
a su pareja en el uso de anticoncepción a través
de una decisión tomada en conjunto con respecto a qué
método usar y al número de hijos que desean tener;
y
- previniendo
la transmisión de ETS mediante el uso de condones, limitando
su actividad sexual a una pareja única y procurando tratamiento.
Además,
los hombres pueden desempeñar un rol importante previniendo
la violencia de género, la que constituye un grave problema
de salud reproductiva en muchas áreas y apoyando los esfuerzos
por mejorar la condición de las mujeres.
Este artículo
expone los motivos principales que justifican la participación
de los hombres en los programas de salud reproductiva, analiza los
factores que han restringido su participación y resume las
conclusiones surgidas de los programas que han logrado con éxito
trasmitir a los hombres información sobre la salud reproductiva
e incorporarlos a sus servicios.
¿Por
qué involucrar a los hombres en la salud reproductiva?
Entregar información
y servicios sobre salud reproductiva a los hombres los beneficia
tanto a ellos como a las mujeres en muchos aspectos. En primer lugar,
aumenta el acceso a los métodos anticonceptivos que pueden
usar los hombres, ampliando de esta manera la diversidad de opciones
anticonceptivas para la pareja. Además, fortalece el respaldo
que los hombres otorgan a las mujeres en el uso de anticonceptivos
y mejora la posibilidad de tomar una decisión compartida
con respecto al método que desean usar; por otro lado, previene
la transmisión de ETS.
Ampliando
la diversidad de opciones anticonceptivas. Los métodos
anticonceptivos que requieren de una participación directa
de los hombres incluyen los condones, la planificación natural
de la familia y el coito interrupto. En conjunto, éstos representan
menos de un tercio de los métodos que se usan a nivel mundial,
aunque los porcentajes para cada uno varían mucho según
el país.1 Por ejemplo,
el coito interrupto es muy popular en algunos países (casi
el 35 por ciento de las parejas rumanas y un 26 por ciento de las
parejas turcas reportan el uso de este método), pero es menos
usado en muchos otros. Esto también es cierto para los métodos
de planificación natural de la familia; se reportan tasas
de hasta 15 por ciento en Sri Lanka, 20 por ciento en Perú,
e incluso superiores en algunos países donde no existe disponibilidad
de otros métodos. (Los datos de planificación natural
de la familia a menudo vienen combinados con los datos para otros
métodos, como el coito interrupto, dificultando la posibilidad
de determinar con certeza el uso del método). El condón
es usado por un cinco por ciento de las parejas en edad reproductiva,
cifra que ha aumentado en los últimos años a medida
que existe un mayor interés en la prevención de las
ETS. En el mundo, alrededor de un cinco por ciento de las parejas
recurren a la vasectomía, en tanto que un 17 por ciento recurre
a la esterilización femenina (ver Tabla 1). La discrepancia
entre los porcentajes para la vasectomía y la esterilización
femenina es especialmente interesante, ya que la vasectomía
es más eficaz, menos costosa y técnicamente más
fácil de realizar que la esterilización femenina.
TABLA 1
Esterilización
femenina y masculina: uso por región, 1994
| Región |
Esterilización
femenina |
Esterilización
masculina* |
|
Africa
|
1 |
0,1 |
| Asia
y Oceanía |
23 |
6 |
| Asia
Oriental** |
33 |
10 |
Otros
países
|
15 |
4 |
América
Latina y el Caribe
|
21 |
1 |
Mundo
|
17 |
5 |
* Porcentaje
de parejas entre 15-49 años
**China, Hong Kong y la República de Corea
Fuente: Uso de Anticonceptivos en el Mundo 1994. Departamento de
las Naciones Unidas para la Divulgación de Asuntos Económicos y
Sociales y Análisis de Políticas, División de Población. Nueva York,
1994.
Muchas personas
creen que los métodos masculinos son menos usados porque
son inaceptables para los hombres; sin embargo, cuando los programas
han hecho esfuerzos específicos para proporcionar a hombres
y mujeres información y posibilidades de acceso a métodos
como el condón y la vasectomía, el uso de estos métodos
ha aumentado. Por ejemplo, en 1989 el Instituto de Seguridad Social
de México, implementó un programa para aumentar la
disponibilidad de servicios de vasectomía ambulatorios y
promover este método entre los hombres. El programa tuvo
como resultado un aumento del número anual de vasectomías
(de 6.283 en 1989 a 16.882 en 1993) y una disminución de
la proporción entre esterilizaciones femeninas y masculinas
(de 21:1 en 1989 a 10:1 en 1993).2
Respaldando
el uso de anticonceptivos en las mujeres. Idealmente, la decisión
de una pareja acerca del número de hijos que desea tener
y qué método anticonceptivo usar, debiera tomarse
en conjunto, considerando los aspectos que inquietan tanto al hombre
como a la mujer. Sin embargo, en lugares donde existe un desequilibrio
de poder entre hombres y mujeres, las opiniones del hombre a menudo
predominan en el proceso de toma de decisiones.
Diversos estudios
han mostrado que si los hombres cuentan con información sobre
temas de salud reproductiva y participan en sesiones de consejería,
es posible que respalden en mayor medida el uso de la anticoncepción
y que estén más conscientes del concepto de decisión
compartida. Por ejemplo, un estudio realizado en Etiopía
mostró que el incluir a los esposos en la educación
sobre planificación familiar en el hogar aumentó significativamente
el uso de anticonceptivos modernos, ya que la mayoría de
las mujeres etíopes no usarían un método anticonceptivo
sin que sus maridos lo supieran. Los educadores de salud también
tuvieron éxito en abordar los conceptos erróneos que
tenían los esposos sobre los efectos secundarios de los anticonceptivos
modernos, un impedimento usual en la práctica de la planificación
familiar.3
Los resultados
de un estudio realizado en Bangladesh sugieren que la participación
de los esposos en sesiones de consejería sobre implantes
anticonceptivos Norplant® (con información
sobre los efectos secundarios, procedimientos de inserción
y extracción del método y cómo los hombres
pueden ayudar cuando sus mujeres presentan efectos secundarios)
influye en las tasas de continuación. Las tasas de continuación
del Norplant® a tres años fueron significativamente
más altas entre las mujeres cuyos esposos participaron en
sesiones de consejería comparadas con las de aquellas mujeres
cuyos esposos no participaron.4
Los programas
que proporcionan información a los hombres son especialmente
importantes en culturas donde son ellos los que toman las decisiones
en la mayoría de los asuntos, incluyendo los de fertilidad
y planificación familiar. Por ejemplo, en países donde
a las mujeres no se les permite alejarse de sus casas sin la compañía
de un miembro masculino de la familia, los esposos cumplen un rol
muy importante en la obtención de suministros y en el apoyo
a sus mujeres en el uso correcto de los métodos de planificación
familiar.5
Previniendo
las E7'S. Además de sufrir los efectos de las ETS, los
hombres las trasmiten a las mujeres, incluyendo el VIH/SIDA. Algunos
estudios en clínicas de países en desarrollo dedicadas
a planificación familiar, atención materno-infantil
y prenatal, encontraron que una a dos mujeres de cada diez están
infectadas con una ETS.6 Las
consecuencias para la salud reproductiva pueden ser particularmente
graves en la mujer, ya que muchas ETS son asintomáticas y,
si no son tratadas, pueden tener serias consecuencias, incluyendo
infertilidad.
Los hombres
pueden ayudar a prevenir la transmisión de ETS a sus parejas
usando condones, limitando su actividad sexual a una pareja única
y buscando tratamiento en caso de presentar una ETS. El tratamiento
del hombre en la pareja es particularmente importante, ya que una
mujer tratada por una ETS puede fácilmente reinfectarse si
su pareja no está siendo tratada en forma paralela. El contactar
a ambos miembros de la pareja es crucial para la prevención
del VIH. La detección de VIH y los programas de consejería
en que se trabaja con los dos miembros de la pareja son significativamente
más exitosos en prevenir la transmisión de VIH en
parejas donde un miembro es VIH positivo, comparados con aquellos
programas que sólo logran contactar a un miembro de la pareja.7
Factores
que limitan la participación de los hombres
Varios factores
programáticos y culturales han limitado la posibilidad de
que los hombres desempeñen un rol activo en la práctica
de la planificación familiar y en las decisiones sobre salud
reproductiva.
Servicios
dirigidos a las mujeres y los niños. La mayoría
de los servicios de planificación familiar y salud reproductiva
han sido diseñados para satisfacer las necesidades de las
mujeres y los niños, y por ende, a menudo los hombres no
los consideran como una fuente de información y de servicios.
Muchos de los servicios pueden ser poco apropiados o no bien acogidos
por los hombres, y los proveedores a veces no tienen el entrenamiento
o las habilidades necesarias para satisfacer las necesidades de
salud reproductiva de los hombres. Es posible, incluso, que los
hombres se sientan avergonzados de acudir a consultorios que atienden
principalmente a mujeres.
Escasa disponibilidad
de anticonceptivos masculinos. Como se mencionó anteriormente,
los métodos anticonceptivos masculinos disponibles son los
condones, la planificación natural de la familia, la vasectomía
y el coito interrupto. Al igual que los métodos para las
mujeres, estos anticonceptivos tienen sus ventajas y desventajas
y cada cliente potencial tendrá que decidir por sí
solo si un determinado método se ajusta a sus necesidades.
En tanto que continúa la investigación sobre nuevos
métodos masculinos (que incluyen las inyecciones hormonales
y los implantes), es poco probable que surja un nuevo método
ampliamente disponible antes de muchos años (ver Outlook,
Volumen 13, Número 2).
Rumores y
desinformación. Debido a que en general hay poco acceso
a información exacta sobre métodos anticonceptivos
masculinos, es posible que muchos hombres y mujeres no sepan cómo
usarlos correctamente o puedan tener concepciones erróneas
y miedos que les impiden usar los métodos. Por ejemplo, los
hombres pueden no estar dispuestos a considerar la vasectomía
porque la asocian a la castración o creen que les puede causar
impotencia; en forma similar, es posible que no deseen usar condones
porque creen que si lo hacen puede disminuir la satisfacción
sexual o causar una reacción alérgica.
Sesgo de
los proveedores en contra de los métodos masculinos. Los
proveedores también pueden tener conceptos erróneos
o sesgos en relación a los métodos masculinos o al
rol de los hombres en la planificación familiar. Como consecuencia,
es posible que no proporcionen información acerca de los
métodos masculinos o asuman que los hombres no están
interesados. Por ejemplo, proveedores entrevistados en China dijeron
que no mencionaban los condones a sus clientes porque pensaban que
no era un método eficaz.8
Las inquietudes acerca de la menor eficacia de ciertos métodos
masculinos pueden ser abordadas a través de la consejería
sobre el uso correcto y consistente (ver Outlook, Volumen
12, Número 4); también pueden ofrecerse píldoras
anticonceptivas de emergencia a las usuarias como método
de respaldo en caso de que los condones no sean usados correctamente
o en caso de ruptura (ver Outlook Volumen 14, Número
2).
Cuando el
ambiente social o religioso no son favorables. En sociedades
donde los temas sexuales no se discuten abiertamente, los hombres
se sienten incómodos hablando acerca de sus necesidades de
planificación familiar e inquietudes sexuales con sus parejas
y con educadores de la salud. Los jóvenes pueden enfrentar
fuertes presiones sociales que les impiden buscar información
y servicios de salud reproductiva. Además, algunos hombres
creen que el recurrir a la anticoncepción va en contra de
sus creencias religiosas. Por ejemplo, casi un 25 por ciento de
los hombres encuestados en Bangladesh, Egipto y Pakistán
citaron la religión como una de las razones por las cuales
no usarían métodos anticonceptivos en el futuro.9
Prioridad
otorgada a los servicios de salud para la mujer. Muchos programas
se resisten a invertir tiempo y dinero en proporcionar información
y servicios a los hombres, cuando sus clientes mujeres tienen necesidades
de salud y planificación familiar que no han sido satisfechas.
Enfoques
exitosos para contactar a los hombres
La experiencia
en varios países donde se han llevado a cabo programas que
involucran a los hombres ha demostrado que los factores que limitan
el compromiso de los hombres no son insuperables.5
De hecho, tanto hombres como mujeres han respondido favorablemente
a aquellos programas que se han esmerado en proporcionar a los hombres
acceso a información y servicios sobre planificación
familiar y salud reproductiva.
Algunas actividades
diseñadas para involucrar a los hombres pueden ser de bajo
costo y fáciles de implementar. Por ejemplo, invitarlos a
acompañar a sus parejas en las visitas regulares a la clínica
de planificación familiar significa un gasto mínimo.
Otros esfuerzos pueden requerir una inversión inicial, pero
eventualmente pueden generar ingresos. El consultorio para hombres
de Profamilia en Bogotá logró autofinanciarse después
de dos años de operación; el consultorio genera ingresos
por consultas urológicas y otros servicios, los que utiliza
para subsidiar su programa de vasectomías.5
A continuación se describen algunas conclusiones importantes
obtenidas de programas exitosos.
Involucrar
a los hombres en el diseño del programa y su implementación.
Los propios hombres constituyen la mejor fuente de información
respecto a cuáles son las mejores estrategias para lograr
una entrega de servicios y alcance eficaces. De este modo, es esencial
involucrar a los hombres en el diseño del programa y su implementación,
a fin de asegurar que los servicios y los materiales de información
se ajusten a sus inquietudes y necesidades. Con el fin de poner
en práctica sus objetivos, muchos programas también
recurren a hombres, quienes son incorporados como personal estable
del programa, educadores de salud, o para que motiven la participación
de otros hombres.
Incrementar
la disponibilidad de servicios. Mientras algunos programas han
establecido consultorios que con éxito prestan servicios
exclusivos para hombres, probablemente es más fácil
y menos costoso para la mayoría de los programas incorporar
servicios para hombres a los servicios ya existentes. La experiencia
de Profamilia en Colombia, que opera tanto con consultorios sólo
para hombres como para hombres y mujeres en conjunto, sugiere que
el simple hecho de prestar atención a las necesidades de
los hombres y tratarlos respetuosamente ayuda a atraer más
hombres como clientes.10
La manera de
adaptar los servicios existentes y adecuarlos para atraer a los
hombres implica dedicar horas para los hombres, invitarlos a venir
con sus parejas, contar con una entrada de acceso separada y una
sala de espera exclusiva para hombres, contratar a proveedores y
educadores de salud de sexo masculino, transformar la decoración
del consultorio y proporcionar un conjunto de servicios que se adapte
a sus necesidades.
Los servicios
que pueden ser interesantes para los hombres incluyen:
- información
y servicios de planificación familiar
- diagnóstico
y tratamiento de ETS
- información
sobre la anatomía y fisiología del hombre y de la
mujer
- atención
médica general
- exámenes
físicos requeridos por el empleador
- tratamiento
de problemas urológicos
- consejería
sobre sexualidad, disfunciones sexuales y cómo abordar
las necesidades sexuales con la pareja
- detección
de cáncer prostático y testicular
- evaluación
de la infertilidad masculina
Entrenar
a los proveedores acerca de las necesidades de salud reproductiva
de los hombres. A medida que los programas empiecen a
expandir sus servicios, los proveedores requerirán entrenamiento
acerca de las necesidades reproductivas de los hombres, de manera
que puedan adquirir la experiencia clínica e información
adecuadas para asistir a los hombres de manera efectiva. Es especialmente
importante, el entrenamiento destinado a aclarar los conceptos erróneos
de los proveedores sobre los métodos anticonceptivos, ya
que los sesgos personales pueden influir en que algunos proveedores
no recomienden un cierto método. Cuando sea apropiado, un
entrenamiento clínico en el examen de genitales masculinos
y sobre vasectomía puede ayudar a expandir la disponibilidad
de estos servicios. Todos los proveedores de salud reproductiva
necesitan entrenamiento en consejería y habilidades de comunicación
interpersonal (ver Outlook, Volumen 13, Número 1).
Proporcionar
información y seguimiento personal. La expansión
de los servicios para incluir a los hombres implica incrementar
la información y ponerla al alcance de este grupo. Los programas
han usado una diversidad de formas de acercamiento para llegar a
los hombres, incluyendo campañas a través de medios
de difusión masivos que los alienta a tomar mayor responsabilidad
en planificación familiar/prevención de ETS, y la
promoción en lugares donde predominan los hombres, como son
los eventos deportivos, los grupos militares y en los lugares de
trabajo.
Las necesidades
de información sobre salud reproductiva de los hombres y
sus fuentes preferidas de información varían de acuerdo
al lugar, la edad del grupo y otros factores. Cuando se diseña
un programa de informaciones importante:
- Definir la audiencia; por ejemplo, un programa de vasectomía
podría tratar de contactar a hombres que ya tienen un
hijo o más y que desean limitar el número de hijos.
- Identificar
las necesidades de información de los hombres, incluyendo
aquellos aspectos que no saben acerca de un tema, qué
tipos de rumores o conceptos erróneos han escuchado y
qué tipo de preguntas tienen.
- Probar
previamente el material para asegurar que trasmitan el mensaje
deseado; lo que es adecuado para un grupo puede constituir
un mensaje equivocado para otro grupo.
En todo el mundo,
los programas han usado una diversidad de mensajes para involucrar
a los hombres.
Algunos programas
han encontrado que las campañas de información deben
considerar un enfoque más "personalizado" para que efectivamente
produzcan un cambio conductual. Las estrategias que se han usado
para personalizar el mensaje incluyen usar a los hombres como pares
monitores, conseguir el apoyo de líderes locales de opinión,
y alentar a los hombres a participar en grupos organizados tales
como Clubes de Padres o de Hombres, que proporcionan una atmósfera
adecuada para que se sientan cómodos conversando sobre temas
relacionados con la salud reproductiva. El involucrar a lideres
religiosos puede ayudar a superar lo que se percibe como barreras
religiosas. Por ejemplo, La Asociación de Planificación
Familiar de Bangladesh tiene un programa intensivo para educar a
líderes religiosos locales acerca de ciertas interpretaciones
del Corán que apoyan la planificación familiar.
Cómo
se abordan las barreras programáticas. Un programa exitoso
para los hombres requiere de políticas médicas, reguladoras
y de entrega de servicios. Las posibles barreras políticas
que se deben considerar incluyen:
- exigencias
demasiado altas o inadecuadas de los criterios de elegibilidad
médica para la vasectomía (ver Outlook, Volumen
14, Número 1).
- impuestos
de importación y sobretasas que aumentan el precio de los
condones
- regulaciones
que limitan la publicidad de los condones
- regulaciones
que limitan la distribución de los condones, basadas en
la edad o el estado civil del cliente, el tipo de proveedor de
salud, o el tipo de local de venta.
Evaluación
del impacto del programa. La evaluación puede ayudar
a los programas a monitorear el impacto, ya sea anticipadamente
o no, de los servicios para hombres y qué alcance tendrán.
Por ejemplo, mientras la evaluación de una campaña
multimedia para motivar a los hombres en Zimbabwe encontró
que el programa en general era exitoso en promover una mayor comunicación
sobre planificación familiar entre hombres y mujeres, un
efecto no anticipado de la campaña fue un aumento en el número
de hombres que sentían que debían tomar solos las
decisiones sobre planificación familiar.11
A medida que se continúan desarrollando y mejorando las estrategias
para involucrar a los hombres, los resultados como éstos
pueden ser de gran ayuda para los programas. Cuando los resultados
revelan que las actividades están cumpliendo con los objetivos
propuestos, entonces éstas deberían expandirse y fortalecerse
para contactar a los hombres. Cuando los resultados sugieren que
las actividades no están teniendo el efecto esperado, los
programas deben hacer los cambios necesarios.
Conclusión
Las opciones
y conductas sexuales de los hombres pueden afectar tanto su salud
reproductiva como la de sus parejas. Las experiencias exitosas de
los programas en varios países demuestran que los hombres
están dispuestos a tomar acciones para proteger la salud
reproductiva cuando tienen acceso a información y servicios.
Un factor esencial de los programas que trabajan con hombres es
alentarlos a apoyar a las mujeres en sus necesidades y decisiones
de salud reproductiva. A medida que los programas se mueven hacia
el concepto de responsabilidad compartida en planificación
familiar y salud reproductiva, es esencial proporcionar a los hombres
información y servicios sobre su propia salud reproductiva
y la de sus parejas.
Notas
1.
World Contraceptive Use 1994. United Nations, Population Division.
New York, New York (1994).
2. Juárez, C. and Alarcón. F. Prestación de
Servicios de Planificación Familiar a Varones en el IMSS.
Paper presented at the Second Latin American Operations Research
Conference. Ixtapa, Mexico, Septemher 19-22, 1994, as cited in Vernon,
R. Operations research on promoting vasectomy in three I.atin American
countries. International Family Planning Perspectives 22(1):26-31
(March 1996).
3. Terefe, A. et al. Modern contraception use in Ethiopia: does
involving husbands make a difference? American Journal of Public
Health 83(11:1567 - 1571 (November 1993).
4. Amatya, R. et al. The effect of hushand counseling on NORPTLANT
contraceptive acceptability in Bangladesh. Contraception 50:263-273
(September 1994).
5. Green, C.P. et al. Male involvement in reproductive health including
family planning and sexual health. United Nations Population Fund
Technical Report (1995).
6. Lande, R. Controlling sexually transmitted diseases: issues in
world health. Population Reports (9) (June 1993).
7. Becker, S. Couples And reproductive health: a review of'couple
studies. Studies in Family Planning 27(6):291-306 (November-December
1996).
8. Liu, Y. et al. Factors affecting men's participation in family
planning: findings of a qualitative research project in China. Final
report.(1995).
9. Ezeh, A. et al. Men's fertility, contraceptive use, and reproductive
preferences. Demographic and Health Surveys Comparative Studies,
Nº 18. Calverton, Maryland: Macro International (March
1996).
10. AVSC lnternational and Profamilia. Men as partners in reproductive
health: lessons learned from Colombia (Working title) (Forthcoming).
11. Kim, Y.M. et al. Involving men in family planning: the Zimbabwe
male motivation and family planning method expansion project. 1993-1994.
Johns Hopkins School of Public Health Center for Communication Programs
IEC Field Report Number 3 (January l996).
Fuente:
Involucrando a los Hombres en Salud Reproductiva. Outlook,
volumen 14, número 3, junio 1997.
Nota del editor de Outlook: Este artículo fue preparado por
Sarah Khorram y Elisa Wells, con la asistencia del personal de PATH.
|