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Discurso de Lara Blanco
Rothe ante el Plenario de la Asamblea General Estambul + 5, en representación
de la Coalición Internacional de Hábitat, la Red de
Mujeres por la Paz y la Red de Educación Popular.
La implementación
de la Agenda de Hábitat: Una evaluación desde la perspectiva
de las mujeres
Lara Blanco Rothe
Señor Presidente, señoras
y señores delegados, señoras y señores:
Con motivo de las negociaciones de
paz, las mujeres colombianas presentes en las audiencias públicas
celebradas en San Vicente del Caguán en junio del año
pasado (2000) manifestaron que quieren vivir, soñar y morir
de viejas. Esa frase tan simple, pero poderosa a la vez, me servirá
para exponer brevemente un balance que realizamos, hace un par de
semanas en Bogotá, mujeres latinoamericanas de la Coalición
Internacional de Hábitat, la Red de Mujeres por la Paz y
la Red de Educación Popular, a quienes represento hoy en
esta reunión.
¿Qué significa para nosotras
las mujeres vivir?
Las mujeres ya no queremos sobrevivir
la pobreza, la exclusión, el conflicto. Somos pobres porque
continuamos hoy sin tener acceso a servicios; o acceso, control
y seguridad sobre los bienes necesarios para llevar una vida digna.
- Por cada hombre cuya vida transcurre
en la pobreza hay cinco mujeres en esa condición.
- El 70% de las 1.6 millones de personas
que viven en situaciones habitacionales deplorables son mujeres.
- Se estima que las mujeres tienen
a su haber tan sólo el 1% de la propiedad mundial.
Excluidas de los Congresos, los gobiernos
centrales y locales. Afectadas por los conflictos y las violencias
a través de toda nuestra vida, haciéndonos cargo,
sin condiciones de ningún tipo, ni una palmada en el hombro
porque "eso no es nada" de los demás miembros de
la familia: las niñas y los niños, las ancianas y
ancianos y los heridos y víctimas de guerra.
- En el año 2000, sólo
el 14% de los cargos ministeriales eran ocupados por mujeres.
- Sólo un 14% de los representantes
en las cámaras bajas eran mujeres.
- Sólo un 15% de los representantes
en el Senado, y un 7% de los alcaldes o intendentes.
- Entre el 60y el 70% de la población
desplazada en el mundo son mujeres.
Por eso, nos hemos decidido a ser actoras
sociales por nosotras mismas, diversas, agentes sociales de cambio,
agentes de reconstrucción del tejido social; la resistencia
más significativa a los conflictos armados y la violencia
social y al modelo neoliberal y las políticas económicas
que suponen que la marginación y el hambre no existen en
los estómagos de las personas que los viven, sino tan solo
en los modelos que admiten postergar las soluciones.
¿Con qué queremos soñar
las mujeres?
Conque hemos recorrido el camino que
nos falta y somos las mujeres y los hombres de hoy los que podemos
asegurar que nuestras hijas e hijos puedan gozar de estos derechos:
- El derecho de las mujeres a tener
derechos.
- Acceso, control y seguridad sobre
la vivienda, la tierra y la propiedad.
- Participación igualitaria
en la toma de decisiones a todo nivel.
- Derecho a vivir sin violencia.
Siendo así, soñamos con
ciudades sustentables y equitativas para las mujeres, cuyas viviendas
ofrezcan verdaderas posibilidades de calidad de vida, de las cuales
seamos dueñas o tengamos al menos la certeza de que no vamos
a ser desalojadas por el conflicto, el gobierno o el marido (sea
éste reconocido o no por la ley) o por nuestra familia política.
Ciudades en las cuales tengamos derecho de caminar libremente, de
tener derechos, de opinar y participar en las decisiones más
importantes para nosotras, pero también para nuestras comunidades
y las generaciones futuras. Ciudades que hayan sido diseñadas
para nosotras, en las que podamos trabajar en igualdad de condiciones
con los hombres, estar seguras de que en nuestra ausencia nuestras
hijas e hijos están bien cuidados, porque el gobierno local
ha destinado recursos para asegurar cuidado y educación de
calidad para la generación más joven.
Para ello, exhortamos a los gobiernos
a tomar conciencia sobre los retrocesos y la falta de concreción
de los principios afirmados en la Conferencia de Hábitat,
principios que a su vez son indispensables para asegurar la calidad
de vida que queremos y demandamos.
Las mujeres queremos morir de viejas,
porque ya no hay conflictos y armas que nos maten y porque el dinero
que se han ahorrado los gobiernos en gastos militares se ha utilizado
en programas de educación, de salud, de vivienda.
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Humanos
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