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Cobertura
especial: Conferencia de Monterrey
Resolución
final del Foro Global:
Financiación para el Derecho al Desarrollo
Sustentable con Equidad

Monterrey, Nuevo León, México
16 de Marzo de 2002
Presentada en el Plenario de la Conferencia Internacional sobre
Financiamiento para el Desarrollo, el 18 de marzo de 2002.
Introducción
El Consenso de Monterrey no ofrece mecanismos para movilizar nuevos
recursos financieros para alcanzar los objetivos de desarrollo del
milenio.
Por esta razón, las organizaciones participantes en el Foro
Global Financiación para el Desarrollo Sustentable con Equidad
NO somos parte del Consenso de Monterrey. Las organizaciones participantes
queremos exponer ante ustedes la declaración que resultó
de tres días de trabajo intenso con la participación
de 2600 personas, 700 organizaciones y 90 países procedentes
de todas las regiones del mundo.
Nuestra declaración es una revisión de las políticas
neoliberales y los impactos negativos que han resultado en términos
económicos, ambientales, culturales y de género, tanto
en Monterrey como en el resto del mundo.
La Ciudad de Monterrey ha sido presentada como un éxito
de la globalización, pero es más bien un ejemplo de
sus impactos negativos en la gente, particularmente los altos costos
sociales de producción de las grandes empresas. Durante estos
días hemos oídos testimonios de los niños que
mueren de leucemia como resultado de los deshechos tóxicos
en el medio ambiente, la explotación sexual, producto de
la ambición de obtener ganancias más allá de
las condiciones laborales. Particularmente de aquellos trabajadores
que alguna vez sirvieron en la Fundidora de Monterrey. Por esta
razón hemos rebautizado el Auditorio Coca Cola con el nombre
de Acero Fundidora, un monumento a aquellos que murieron, pero también
a los que sobrevivieron, se quedaron desempleados y desplazados.
Los testimonios escuchados demuestran la necesidad vital de un cambio
profundo en el modelo de desarrollo, estableciendo que esté
regido por los derechos humanos y la protección del medio
ambiente, esto es una urgente necesidad. La economía debe
servir a la sociedad para que ésta promueva el potencial
humano.
No aprobamos el modelo económico que fue prescrito por el
Banco Mundial, el FMI, y la OMC. Este mensaje se les dijo directamente,
tanto al FMI como al Banco Mundial, en los debates que tuvimos con
ellos. El modelo actual no está impulsando el desarrollo
sustentable y con equidad. Hay muy poca evidencia de que en este
Consenso exista una voluntad de cambio por parte de los gobiernos
aquí presentes.
Nosotros salimos del Foro Global con una serie de propuestas para
poder alcanzar un modelo económico alternativo que ponga
a la gente en el centro del desarrollo.
Estas demandas y propuestas son las siguientes:
La plena realización de los derechos humanos debe ser el
objetivo de un nuevo modelo de desarrollo sustentable con equidad,
igualdad y justicia.
Los derechos humanos, como están incluidos en los instrumentos
de Naciones Unidas y de la OIT, deben ser el marco general y el
objetivo hacia al cual se dirijan las instituciones y los acuerdos
de la gobernabilidad económica. El Banco Mundial, el FMI
y la OMC deben rendir cuentas a la Comisión de Derechos Humanos.
Los impuestos a las transacciones deben ser recolectados como medios
para financiar el desarrollo, pero también como un medio
para estabilizar el sistema financiero.
El marco conceptual de cualquier apoyo financiero debe incluir
los principios de rendición de cuentas, buena gobernabilidad
y la participación inclusiva de la sociedad civil.
Rechazamos cualquier tipo de condicionalidad a la Asistencia Oficial
para el Desarrollo, la deuda, y los planes nacionales de desarrollo.
El comercio debe ser un medio para alcanzar el desarrollo y no
un fin en sí mismo.
Debe impulsarse una alianza genuina entre los gobiernos en el contexto
de los acuerdos bilaterales y multilaterales evitando las relaciones
de poder que se ejercen entre los países poderosos y los
que no tienen poder.
Los principios de la transparencia y la rendición de cuentas
se deben aplicar en los procesos de toma de decisiones económicas
a todos los niveles: local, nacional, regional y global.
Además:
Movilización de recursos nacionales y ajuste estructural
Exigimos que los estados conserven su autonomía como precondición
para que alcancen su propio desarrollo, pero además que la
toma de decisiones económica se democratice hacia el interior
de nuestros países, de tal forma que los parlamentos y congresos
aprueben las decisiones hasta ahora tomadas por los ministros de
economía y comercio de manera confidencial con las instituciones
financieras multilaterales. Debe garantizarse además que
la sociedad civil participe activamente en estos procesos.
Rechazamos la condicionalidad impuesta por las multilaterales y
los gobiernos donantes. Exigimos la transparencia y democratización
en la toma de decisiones de las multilaterales, así como
la rendición de cuentas y la participación ciudadana
en las mismas. La equidad de género, los derechos humanos
y el desarrollo sustentable no se pueden lograr en la estructura
de poder y el marco económico actuales, ni en la alienación
de los individuos respecto a los otros y a la tierra misma.
La movilización de los recursos domésticos no puede
estar separada de todos los otros temas de la Conferencia de Financiación
para el Desarrollo, especialmente de los de deuda. La movilización
de recursos financieros debe ser dirigida democrática y participativamente
en lo local, nacional e internacional.
Deuda y ajuste estructural
Dado que se reconoce la responsabilidad de los acreedores en el
origen de la deuda, exigimos la cancelación de la deuda externa
de los países del Sur, a través de un proceso justo
y transparente de arbitraje que proteja todos los derechos humanos
y el medio ambiente, contra toda impunidad. Reclamamos un impuesto
a las transacciones cambiarias para destinarlo al financiamiento
del desarrollo sustentable con perspectiva de género, el
cual beneficie prioritariamente a los pueblos indígenas,
negros y a las mujeres, niños y niñas y que también
contribuya a financiar los bienes públicos mundiales. Exigimos
el cumplimiento inmediato del compromiso del 0,7% del PIB de los
países industrializados para la AOD a fin de cumplir con
las metas del Milenio. Es necesario eliminar todo tipo de condicionalidades,
tales como la ayuda ligada, así como evaluar la ayuda alimentaria,
la cual lacera la capacidad productiva y la soberanía de
los países. Demandamos la participación efectiva de
la sociedad civil en el diseño y ejecución de los
proyectos con la AOD.
Inversión y comercio
La inversión extranjera no ha sido ni será ninguna
panacea si no se define qué tipo de inversión ayuda
al desarrollo y cuál lo destruye. Exigimos eliminar las actividades
especulativas porque enriquecen a pocos provocando crisis a la humanidad,
como la que vive hoy el pueblo argentino. Demandamos que nuestros
estados preserven su capacidad regulatoria de la inversión
aceptando sólo la que contribuya al desarrollo de los pueblos,
generando empleos dignos. La inversión extranjera no debe
desnacionalizar nuestras economías destruyendo el patrimonio
y debe tener requisitos de desempeño. Los acuerdos de libre
comercio deben subordinar los derechos de las empresas a las leyes
nacionales, respetando la libre movilidad de las personas y no sólo
de capitales y mercancías. Demandamos un salario mínimo
mundial y el respeto universal de los convenios de la OIT. La inversión
de fondos públicos debe ir a obras de bienestar social y
no a actividades volátiles como las maquilas que abusan de
la gente y el medio ambiente. Se debe invertir en proyectos de pequeños
productores, en especial, de mujeres e indígenas.
Demandamos la conservación de recursos biológicos
y genéticos. Rechazamos de manera rotunda la introducción
de semillas transgénicas porque acaban con la vida. Es necesario
revalorar los precios de las materias primas y promover la soberanía
alimentaria de los pueblos. Urgen las reformas agrarias integrales
con acceso a la tierra e inversión en agriculturas tradicionales.
Demandamos protección de mercados internos y de empresas
nacionales estratégicas. Rechazamos la imposición
de productos y precios por las transnacionales. Acceso inmediato
libre de cuotas y aranceles. Fin al dumping de productos agrícolas
hacia los países pobres. Financiamiento para desarrollar
la capacidad de comercio. Reglas de comercio más justas y
equitativas.
Asuntos sistémicos
Afirmamos que el modelo de desarrollo neoliberal debilita el desarrollo
sustentable y con equidad. Además, falla en abordar la necesidad
de reformar el sistema de gobernabilidad económica global.
Los países en desarrollo deben tener igual acceso a voz y
voto en los procesos de establecimiento de los estándares
y de la toma de decisiones económica. Los procesos deben
asegurar la efectiva participación de las organizaciones
de la sociedad civil representando a los diversos sectores, e intereses,
incluidas las mujeres, los y las trabajadoras, y los pueblos indígenas.
Los esfuerzos para abordar las crisis recurrentes han sido inadecuados
y inefectivas. Nosotros demandamos un nuevo sistema global económico
y social. Todos los actores interesados deben comprometerse a poner
en práctica mecanismos de solución de deuda cuyos
principios sean: procesos de toma de decisiones neutrales, protección
a las necesidades básicas de los deudores, corresponsabilidad
entre los deudores y acreedores, transparencia, rendición
de cuentas y participación de la sociedad civil. Los países
en desarrollo deben tener el derecho a elegir sus propios sistemas
de cambio y de cuentas de capitales. Más aun, todos los países
deben tener el derecho a implementar las políticas que quiten
el énfasis en el desarrollo centrado en las exportaciones
a favor del crecimiento de la demanda interna y de la integración
y la cooperación. Nosotros apoyamos la adopción en
implementación de una Convención de Naciones Unidas
contra la corrupción y la transferencia de riqueza adquirida
ilegalmente en sus países de origen. Los actores interesados
deben comprometerse a aplicar un sistema de recaudación progresiva
que genere recursos para el desarrollo.
Para que creamos que tienen voluntad de cambio, las instituciones
financieras deben mostrarlo con hechos. Ayuden al pueblo argentino
a salir de la crisis que sus políticas han producido, sin
imponer condicionalidades.
Estas, señora Presidenta, son nuestras críticas,
demandas y propuestas para poder alcanzar un modelo económico
alternativo que ponga a la gente en el centro del desarrollo.
Monterrey, Nuevo León, 16 de Marzo del 2002.
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