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Grupo de Comunicadoras del Sur
Los Sistemas
de Comunicaciones en la Cultura Neoliberal
y el lugar de las Mujeres
Conferencia
Magistral en el Seminario-Taller Periodistas y Comunicadoras: experiencias
y desafíos (Santiago, Chile, 12 y 13 de agosto de 1998),
organizado por la Corporación de Salud y Políticas
Sociales, Corsaps, e Isis Internacional.
Regina Festa
Ph.D. en Ciencias de la Comunicación, Universidad Sao
Paulo
En primer lugar, quisiera agradecer la invitación de Corsaps
e Isis Internacional. Es un gran placer estar aquí y compartir
con todas ustedes.
No es la primera vez que participo en un evento de este tipo en
América Latina, lo que es un gran honor, porque de hecho
significa que nosotras, mujeres latinoamericanas, periodistas preocupadas
de ocupar la sociedad civil y la esfera pública de otra forma,
nos estamos encontrando de algún modo. Lo mismo está
ocurriendo en varios países y este encuentro representa un
marco histórico importante para la región.
En mi exposición intentar abordar la relación
entre los sistemas de comunicación, el neoliberalismo y el
rol de las mujeres o, como he llamado, "el papel de las mujeres
en este fin de milenio". Para entender esto, tenemos que revisar
el momento que estamos viviendo. Sin entender la globalización,
es muy difícil comprender el rol que nosotras, las mujeres,
estamos desempeñando en este momento de la historia de América
Latina y del mundo.
La globalización de los medios de comunicación es
la misma que la de la economía, la cultura, la política,
la sociedad civil, el arte (cine, televisión, artesanías).
Estamos en presencia de una globalización general de los
procesos, lo que implica que tambon es una globalización
de las crisis y de los excluidos. Aunque no me referir a ello,
hay que decir que son fenómenos muy presentes en este momento
y, que de algún modo, los percibimos, los miramos, porque
forman parte de este fin de milenio.
Espero dialogar con ustedes a partir de dos vías principales.
La primera se refiere a los alcances de la revolución del
conocimiento y su impacto en los sistemas de comunicación.
La otra es preguntarse, en este contexto, ¿qué pasa
con nosotras, comunicadoras y periodistas, y cuál es nuestro
papel en este momento en la región?
I. La revolución del conocimiento
Quisiera aclarar que, nos guste o no, estamos asistiendo a la
primera sociedad planetaria, cuya construcción se basa en
una visión de mundo cada vez m s norteamericanizada.
En este sentido, la globalización conlleva a una revolución
del conocimiento producido por el crecimiento exponencial del uso
de nuevas tecnologías. Estos dos elementos son esenciales
para entender los cambios que se est n produciendo.
A comienzos de siglo, Albert Einstein nos alertó que tendríamos
que superar tres revoluciones para que el planeta pudiera sobrevivir.
La primera era la revolución atómica, que pensamos
superada, pero cuya amenaza continúa vigente con las pruebas
nucleares en Asia; se trata de uno de los grandes problemas de la
humanidad. La segunda es la revolución de la información,
que estamos viviendo y cuyas profundas transformaciones ya son visibles.
La tercera revolución es la sobrepoblación, que aún
no sentimos. En cualquiera de ellas el papel de la mujer resulta
clave.
La revolución de la información corresponde a la era
del conocimiento. En política, hace tiempo que se dice que
información es poder. Sin embargo, en este momento de la
historia la información es mercado. Este cambio es vital
para entender el divorcio que se est produciendo entre ciencia-tecnología
y los procesos de comunicación e información de nuestro
tiempo.
Para tener una idea, según el Departamento de Estado de EE.UU.,
el 70% del mercado actual de producción y consumo norteamericano
se basa en el uso de tecnologías de la información.
Si pensamos que esta sociedad experimenta una expansión del
conocimiento y de la información, tenemos que esta era se
funda en la producción de información para el consumo.
¿Qué significa esta revolución del conocimiento
en este momento de la historia? Algunos datos: según cifras
de Naciones Unidas, 70% de los investigadores de toda la historia
de la humanidad están vivos ahora, lo cual es muy alto. A
eso me refiero al hablar de "la expansión del conocimiento".
Pero este conocimiento es acumulativo, es decir, algunas personas
tienen más información que otras, según la
formación o la tecnología a la cual los países
tienen acceso. Algunos centros científicos utilizan superconductores
para procesar información, otros lo hacen con computadores.
Se produce, entonces, un vacío que no disminuye con la investigación
científica y tecnológica.
La cuestión es, ¿para quién es acumulativa la
producción de conocimiento? Ahí comenzamos a pensar
en el rol de las mujeres, un tema que va a ser muy clave en adelante.
Para entender el fenómeno de la acumulación de la
información, les doy otros datos. Según los mismos
estudios de Naciones Unidas, desde Cristo, el conocimiento de la
humanidad se duplicó en 1750, luego en 1800 y nuevamente
en 1900, lo que corresponde al paso de un siglo a otro y a los grandes
cambios del momento. Se produce lo que en ciencias sociales llamamos
la "aceleración del conocimiento": llegan los aviones, los
trenes, el vapor. La humanidad da un gran salto, aparecen las teorías
de Einstein y las transformaciones del arte con Picasso. En seguida,
este conocimiento se duplica nuevamente luego de la segunda guerra
mundial, es decir, en apenas 50 años. Para que tengan una
idea, hace dos meses EE.UU. divulgó una información
que señala que en ese país la Internet duplica el
conocimiento cada cien días y se estima que a partir del
año 2007 el conocimiento de la humanidad se duplicar
cada tres años.
Es difícil analizar esto ahora, pero imaginen lo que ello
significa en reas como la salud, la educación, las
comunicaciones, el uso de satélites o el cruce entre ellas.
Quizás este cambio es más visible en el área
de la salud "con cirugías asistidas a distancia", pero surge
la pregunta central: ¿para quiénes?, ¿quiénes
podrán acceder y quiénes no?, ¿de qué
manera?, y lo que es más clave, ¿quiénes van
a controlar este conocimiento? Porque parte de este control se extiende
a la vida de las personas, algo que las mujeres tenemos claro porque
lo hemos constatado en las diversas áreas y temas en los
que trabajamos; no hablo sólo de propiedad intelectual, sino
del cuerpo. En Brasil, por ejemplo, el Presidente apoyó una
ley que nos obliga a donar nuestros cuerpos una vez que morimos.
Como tantos, éste es un gran debate y un escándalo
porque representa el control total sobre la vida de las personas.
Otro ejemplo: no es casual que Bill Gates se retire de Microsoft
para instalar 850 satélites de aquí al año
2003. Esto ilustra el alcance de la revolución del conocimiento
exponencial, que de un modo aparece sin control y, de otro, bajo
un control muy fuerte. Y cuando digo sin control, me refiero a que
nadie puede impedir que alguien se conecte a Internet y relacionarse
con quien quiera. Hay distintas entradas para este tema, pero no
es claro quién controla el mayor conocimiento.
El vértigo de los cambios
1.- Una primera consecuencia que percibo, a partir del hecho
de que somos todas periodistas y comunicadoras preocupadas con el
uso de la esfera pública, es que hay muchas preguntas y todavía
muy pocas respuestas. Una primera consecuencia de la revolución
de la información, es lo que llamo el vértigo o mareo
de imagen que acontece en la esfera pública de nuestra sociedad.
Esto significa que con la expansión exponencial del conocimiento
hay una producción exagerada de imágenes que circula
en lo público. Cada vez más, vemos una cantidad inmensa
de imágenes de todo tipo y lugares del mundo lo que hace
muy difícil elegir. Es como un shock. Si ya es difícil
elegir para quien tiene conocimiento y educación ¿se
imaginan lo difícil que es para la juventud?
Pero vamos más allá. Con todas estas imágenes
de violencia, amor, sexualidad, estereotipos de un mundo en conflicto,
el planeta no se presenta como un lugar bueno donde vivir. Se muestra
más bien como un mundo estruendoso, de mucho ruido, un planeta
que va muy rápido, acelerado, donde el tiempo se reduce.
Esta idea del vértigo que nos abruma a quienes ya tenemos
una cierta edad, también tiene repercusiones en los niños.
Los estudios muestran que los niños no están diferenciando
la realidad de la ficción. Hemos visto esos niños
que disparan a sus compañeros. Esta conclusión está
respaldada por una investigación que la UNESCO encargó
a la Universidad de Utrech, Holanda, y que se aplicó en 27
países. Este estudio mostró, además, algo muy
interesante: la diferencia de género frente a la violencia.
Aunque no podré referirme a ello en este momento, dejo planteada
la reflexión.
Este vértigo también provoca otras consecuencias.
Una de ellas es la ruptura de los procesos afectivos de las personas,
de sus emociones. Al haber una desterritorialización de la
persona, de su cultura, el no saber dónde est su familia,
se incorporan modos de vivir que no son los propios. Se trata de
una ruptura de los afectos, pero también de la ética,
de lo moral. No quiero decir que esto sea malo, lo que quiero decir
es que en muchos casos aún no nos damos cuenta del nivel
de transformación que se está produciendo en todos
nosotros, en la familia, en las sociedades.
Este fenómeno también genera sobreinformación.
Sobre esta base, por ejemplo, se producen muchos de los procesos
migratorios del mundo: la gente tiene la ilusión que vivir
en determinado país es mejor que en el propio. También
influye la urbanización del planeta. Hasta la década
de los setenta los pueblos en general vivían en el campo;
hoy, incluso en Africa que era el continente más rural, se
está generando un movimiento de urbanización mundial
y eso conlleva cambios culturales en la familia, la sexualidad,
en los derechos reproductivos, entre otros.
Otra consecuencia de este mareo de imágenes es la creación
de ciudades imaginarias, de centros internacionales, un tema increíble.
Hoy Miami es una ciudad internacional latina, en Brasil hay una
cantidad de "maiameros" -como yo los llamo- que tienen su capital
principal y económica en Miami, también ocurre en
Venezuela. Existe una desterritorialización de culturas.
Los negros también han creado sus propias ciudades internacionales
en Africa o Nueva York.
Ahora bien, este nuevo sistema de información manifiesta
tensiones producidas por la fuerza de un nuevo conservadurismo,
que tiene miedo, que es intolerante y aunque esto no haya llegado
a su total plenitud, tenemos que prepararnos porque es inevitable.
Es otro resultado de la expansión. Podríamos ahondar
en las rupturas de identidad, las nuevas relaciones que se establecen,
entre muchos otros ejemplos.
2.- La otra gran consecuencia es el cambio del concepto de
esfera pública. Se ha producido un gran cambio en lo público.
Hoy sabemos que aquello que no est en la esfera pública,
no existe. Esto, que nos parecía muy exagerado hace algún
tiempo, se hace evidente en la actualidad. Antes, la esfera pública
estaba dada por una presencia masiva, lo que llamábamos la
sociedad de masas, y la televisión abierta, a la cual accedían
todos. Hoy lo público ha sufrido un cambio brutal, hablamos
de esfera pública segmentada, donde se construye la política,
el mercado. Por ejemplo, ustedes en Chile y nosotros en Brasil,
sabemos lo que significa la crisis asiática. Pero existe
un circuito de información que no est disponible para
quienes ven sólo televisión abierta, porque ese circuito
de información no es de acceso masivo. En otras palabras,
tenemos que saber dónde habla el empresario, el político,
cómo se incorpora Internet, el cine, los intereses de los
jóvenes, las mujeres. Hay una complejidad muy grande en el
uso y presencia de distintos ámbitos en la esfera pública.
A esto último quisiera referirme m s en detalle. No
pensemos en la televisión sólo como televisión
abierta, sino como una pantalla a través de la cual recibimos
información que conjuga ideas convergentes. Es el sistema
a través del cual se da el nuevo proceso educativo de la
humanidad, y quiero decir exactamente eso. Frente a esta pantalla,
el tiempo del que est mirando y oyendo, cambia. Una parte
de la sociedad está mirando televisión abierta, una
parte de la sociedad ve cable, una parte de la sociedad está
en la Internet, una parte de la sociedad está trabajando
comercialmente en todos estos niveles. El sistema financiero o la
bolsa de valores de cualquier parte del mundo está pasando
por la pantalla. Un ejemplo de la envergadura de esto: la información
sobre la muerte del presidente estadounidense Franklin Roosevelt
en 1945 demoró trece días en llegar a Europa, mientras
que la de la quiebra de la Bolsa de Valores de Hong Kong en 1998
tardó trece segundos.
Esta pequeña pantalla cambió el modo de ver y la forma
en que el mundo se organiza; es necesario estar muy atentos porque
el papel que le depara el futuro es clave. Será el nuevo
sistema educativo de las siguientes generaciones, no sólo
porque éstas estarán expuestas, sino porque el proyecto
global es utilizar esta pantalla como el nuevo maestro. Por ejemplo,
las teleconferencias se extenderán no sólo en Norteamérica,
sino en Africa, América Latina, entre otros. Es parte de
la transformación y ojo, que ahí tenemos una caja
de Pandora "como le digo" para el bien y para el mal.
También se registra un cambio en los modelos y los sistemas
de comunicación. Esto es clave y tenemos que estar preparados
porque estos cambios serán más rápidos de lo
que pensamos. Se estima que de aquí al año 2000 habrán
300 satélites de comunicación en las tres esferas
de circulación. Esto significa un sistema satelital para
cada cosa, lo cual será posible porque el sistema digital
permitirá comprimir la información, de manera que
la velocidad de transmisión y capacidad de almacenamiento
serán impresionantes. El Cono Sur es el área de América
Latina donde ya hay una base tecnológica, por tanto, el avance
de estas infraestructuras va a provocar cambios muy grandes y de
modo muy rápido. No es futurismo, son datos reales. Ahora,
si el acceso a la información general estará disponible
de esa manera, ¿cuál será el rol del periodista
en este mundo de cambios tan rápidos?
Otra consecuencia tiene que ver con el aumento de los excluidos,
que ya no serán sólo los sociales, sino quienes no
puedan acceder a la tecnología. Por ejemplo, el 50% de los
profesores de la Universidad de Sao Paulo, una de las importantes
de Brasil y del mundo, ya está en esta situación.
Las personas mayores de 40 años, en general, le temen a la
tecnología y eso las hace excluidas. Esto es muy importante
porque para las nuevas generaciones de mujeres no va a ser tan difícil
incorporarse.
Pero también hay exclusiones de regiones, países y
pueblos. Un ejemplo extremo es el caso de los kurdos, pueblo que
sólo existe en el ciberespacio. Otros pueblos luchan por
un territorio, pero el kurdo no tiene dónde ubicarse y existe
sólo a partir de las informaciones que circulan desde Londres
para todos aquellos que puedan acceder a ellas. Justamente en dos
semanas más en Amsterdam, se realizará una gran conferencia
de mujeres de las comunicaciones y uno de los temas a debatir es
que, si bien el pueblo Kurdo es el primer y único pueblo
de ciberespacio, allí hay sólo hombres. Podríamos
hablar también de los pueblos Dayak, o del Maya, que es Chiapas
presentándose por primera vez al mundo.
Quisiera recalcar que si bien el sistema de expansión del
conocimiento y uso de tecnología se da a un nivel macro,
en el mundo se está generando un movimiento muy interesante
por la revaloración de los espacios locales. Se plantea que
el ámbito local es el único espacio a través
del cual las personas pueden reorganizar comunidades de interés
concretas: la negra, la sexual, indígena, religiosa, es decir,
una comunidad diferenciada. Esto implica la importancia que adquirirán
las redes descubiertas, es decir la geografía de lo local,
lo cual también es posible gracias a las nuevas tecnologías.
II. El lugar de las mujeres
Como ya dije, Albert Einstein previó tres revoluciones.
Pero Einstein no previó la revolución de la mujer.
Y esto es crucial en el momento actual. Porque la revolución
de la mujer apunta a la equidad de género y al equilibrio
de las mismas revoluciones propuestas por Einstein. Por ejemplo,
en la revolución atómica participaron muchas mujeres
de la India, ellas son las grandes ingenieras atómicas y
hoy son mujeres que están aportando a la paz. La revolución
de la información sólo será posible logrando
la igualdad de género y de oportunidades, lo que llamo la
armonización de género, lo que supone un doble desafío
ya que el ciclo de imágenes está muy volcada en lo
masculino. En cuanto a la revolución de la sobrepoblación,
no se necesita profundizar sobre el papel que nos atañe a
las mujeres.
A partir de las Conferencias de El Cairo y Beijing, las mujeres
por fin nos dimos cuenta del rol de las comunicaciones en la historia
de la humanidad. Si la esfera pública está marcada
hoy por esta dimensión, la mujer tiene que actuar en ella.
De eso se dan cuenta los dueños de medios de comunicación
porque por primera vez se vieron obligados a cubrir esas conferencias,
incluyendo a las organizaciones no gubernamentales. Después
de estos hitos la mujer pasó a ser pauta noticiosa, lo cual
es irreversible, querámoslo o no, seamos o no feministas.
No analizaré el caso Clinton-Lewinsky, pero es un ejemplo
muy interesante sobre lo que está pasando. El jefe de la
primera sociedad planetaria del mundo está confrontando acusaciones
por acoso sexual tras lo cual cae la Bolsa de Valores de Estados
Unidos.
Hoy la mujer define votos, define compras, define sistemas de seguros,
define parte de las bolsas de valores (son las viejitas de Miami
las que determinan las bolsas de América Latina). Hay un
nuevo papel de la mujer en relación al mercado, con lo cual
tenemos que tener claro que hay un espacio de acción periodística
tanto para el bien como para el mal.
Ningún proceso es totalmente positivo o negativo, pero hoy
es el momento preciso para marcar adonde apuntan las cosas; es también
una oportunidad para ocupar el escenario de las comunicaciones para
las acciones de las mujeres. Hoy en día, hay conferencias
en todas las regiones del mundo sobre comunicación, mujer,
tecnología y ciencia. Hay luces no controlables, son grupos
de mujeres que realizan acciones distintas acercándose hacia
una nueva presencia en el mundo. La IV Conferencia Mundial sobre
la Mujer en Beijing, representa la suscripción del
mundo hacia las mujeres. Nos demoramos 200 años y lo hicimos
pacíficamente; logramos que 184 países suscribiesen
nuestros derechos, eso tiene hoy el mismo sentido que tuvo la Revolución
Francesa en su momento.
Estamos predispuestas a oír y no somos las únicas
en preguntarnos por lo que está pasando. Hace un tiempo hablaba
sobre esto con una gran productora de Hollywood, que me decía
no entender por qué en determinados momentos aparecen tantos
guiones sobre un mismo tema. No hay explicaciones para eso, pero
lo que quiero decir al traer este ejemplo es que nuestro quehacer
es parte de una construcción mayor. Yo estoy convencida de
eso aun con todas las dudas que las mujeres podamos tener, feminismo
o no feminismo, participación o no participación.
Hace unos meses, en el contexto de un estudio impulsado por la WACC
(Asociación Mundial para los Comunicadores Cristianos) e
Isis Internacional, hicimos un encuentro sobre comunicación
en Lima para analizar la relación entre el género
y las políticas de comunicación, intentando entender
qué es lo que pasa con nosotras en América Latina.
Entre otras conclusiones quiero resaltar aquélla que señala
que desde el inicio de los 90 se ha producido un fenómeno
muy interesante en este sentido. En todos los países de la
región existen secretarías, ministerios u otras instancias
con rango ministerial abocados a los temas de género. La
participación de la mujer en el Estado ha posibilitado incorporar
los planes de igualdad en todos los países latinoamericanos.
Saber cuánto funcionan es discutible, pero existen y en ellos
hay departamentos de comunicación aunque el Estado no les
dé mayor importancia. En cierto modo, lo mismo ocurre en
Naciones Unidas que como primera misión tiene a la paz y
como segunda a las mujeres, sin que se canalicen suficientes recursos
para esta última.
En realidad, son las instancias interagenciales -UNIFEM, PNUD, por
ejemplo- las que trabajan con nosotras con los mínimos recursos
de que disponen. Esto es importante porque finalmente se hace muy
difícil ejecutar programas importantes a nivel estatal. Sin
embargo, es justamente este análisis el que nos permitirá
cambiar las cosas, proponiendo modificar el rol de Naciones Unidas
por ejemplo, o presionando para que el Estado dé prioridad
a estos planes de igualdad.
Hay que agregar que el papel de la mujer en el mercado también
ha cambiado mucho. Hoy las mujeres son necesarias: esta mujer que
vota, que tiene presencia pública, que influye en otras mujeres.
Existen encuestas que apoyan esta afirmación, a lo que se
suma el nuevo papel de la mujer en la política. En casi todos
los países latinoamericanos la mujer tiene actualmente mucho
más presencia en la política de la que tuvo en toda
la historia. Este es un fenómeno que se acrecentará
en las próximas elecciones, con presidentes que buscan un
tercer mandato. Hay un número creciente de candidatas mujeres.
Llamo la atención sobre esto, porque ahí se está
dibujando un nuevo papel para la mujer en la esfera pública
lo que significa que tendrán que profesionalizar su quehacer.
Se trata de una gran oportunidad que hay que aprovechar y apoyar.
El otro punto importante es la creciente participación de
mujeres profesionales en los medios de comunicación. Cada
vez hay más escuelas de comunicación en América
Latina. Según datos de la Federación Internacional
de Periodistas (FIP), las mujeres representan el 60% del estudiantado
en comunicaciones de la región. También se sabe que
en los medios de comunicación hay más mujeres que
hombres, aunque esto no ha significado necesariamente un cambio
en la imagen de la mujer en la esfera pública. ¿Por
qué? Creo que es un tema para debatir, donde lo principal
es que la mujer todavía no se ha vuelto sujeto en la esfera
pública. Es una empleada más, muchas veces mano de
obra barata, pero aun así, es una situación en la
que podemos intervenir.
Las periodistas quieren estar en la prensa, la radio, la televisión.
Hay discusiones en Brasil, México, Chile, Argentina, Venezuela,
Ecuador, sobre cómo las mujeres pueden intervenir en los
medios de comunicación a través de promociones más
puntuales. En este momento, UNIFEM está desarrollando una
gran campaña por la no violencia en contra de las mujeres
que resulta clave. Los mismos parlamentos saben que el papel de
los medios de comunicación está siendo cuestionado.
Hay una gran insatisfacción hacia ellos, especialmente hacia
la televisión. En Chile está pasando algo similar,
se creó una comisión, en Brasil lo mismo. El grupo
TEVER, del que soy parte, junto a empresarios y ONG estamos formando
la comisión KINER para analizar los medios de comunicación.
Es un proceso que también comenzó hace un tiempo en
Colombia, lo que ha causado reacciones múltiples, y es un
movimiento en el que participan muchas mujeres.
Por último, creo que la era de Acuario que estamos viviendo
tiene mucho que ver con la formación de este nuevo consciente
colectivo, con esta revolución del conocimiento. Es la primera
vez que lo digo en una conferencia. Acuario prevé una gran
transformación tecnológica en el mundo, una gran expansión
del conocimiento y una armonización del rol de la mujer.
Los Mayas, Incas, los Dallaks, por increíble que parezca,
también hablan de esta era del conocimiento. No es un tema
para ahondar ahora, pero resulta interesante que culturas tan distintas
hayan previsto para este momento de la historia, la formación
de una era de luz. Gracias por escucharme.
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